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15/04/2018 - No apto para colegiados de doble cara



  • Jesús le comenta a Antonio que él se encuentra en muchas ocasiones con gente que acude a urgencias, pero que según su patología cree que no deberían ser tratados ahí, sino en centros de salud mental, ya que este tipo de pacientes necesitan un tiempo de dedicación que desgraciadamente NO tienen los médicos de urgencias.
  • Según cuenta Antonio, en el nuevo modelo se pretende que el eje principal del tratamiento de los paciente psiquiátricos sean las consultas ambulatorias. Sin embargo, este razonamiento hace aguas por todas partes, especialmente si planteamos las citas futuras que se pueden dar a un enfermo de diabetes ("venga usted el mes que viene, tal día, a ver como se encuentra") trasladadas a un enfermo psiquiátrico. Las cosas no funcionan así con estas personas, ya que los grandes enfermos no van a acudir tranquila y educadamente a una consulta, rodeados de otra gente, y esperar su turno.
  • De hecho, Antonio cuenta que cuando se implantó el nuevo modelo, la Administración compró ocho vehículos exclusivamente para los ocho centros de salud mental, con la idea de que se utilizasen para las visitas domiciliarias a los enfermos. A los pocos meses comenta Antonio que tuvieron que donarse para otros servicios porque NO SE USABAN.
  • Otro problema es que la Administración debería invertir (que ahora no lo está haciendo) en programas de prevención, no solo asistencia.
  • Pero es que si ponemos el foco de atención en los pacientes neuróticos (los más leves, para entendernos), resulta que la medicación es una mera ayuda a sus problemas, pero NO ES LA SOLUCIÓN. Estos pacientes necesitan psicoterapia, llevada a cabo por un profesional que TENGA TIEMPO PARA DEDICARLES.
  • Desde el punto de vista de Antonio, se receta demasiada cantidad de tranquilizantes, los cuales en un 70% no valen para curar al paciente, solo para relajarlo de forma temporal, pero el origen del problema sigue estando ahí.

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